Microbiota Intestinal: Guía de Actualización

Conocer nuestro ecosistema intestinal es una de las mejores estrategias que podemos poner en práctica para defendernos de los patógenos que circulan por el ambiente y para mantener un buen estado de salud física y mental.

¿CUÁLES SON LAS CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE LA MICROBIOTA INTESTINAL?

La microbiota intestinal se extiende principalmente a nivel del intestino grueso o colon, y  esto ocurre  porque este segmento del tubo digestivo tiene, en condiciones fisiológicas normales, un pH(1) mucho menos ácido que otras porciones del aparato digestivo, como por ejemplo el estómago, donde su alta acidez funciona como defensa química para eliminar los microorganismos potencialmente patógenos. Las bacterias que pueden pasar la barrera de defensa estomacal, alcanzan el intestino delgado y finalmente se establecen en el colon, donde cumplen todas sus funciones vitales. 

La flora o microbiota intestinal  es un ecosistema de microorganismos que tapizan la superficie interna del colon, si bien por mucho tiempo se habló de microorganismos comensales, hoy este concepto está en discusión y se propone que si bien hay algunos microorganismos que se comportan como tales, el mutualismo es la interacción biológica que mantienen el equilibrio entre el huésped y la microbiota. Adicionalmente, en esta comunidad también hay microorganismos potencialmente patógenos que forman parte del ecosistema intestinal. Hay aproximadamente 100 trillones de microorganismos en el intestino humano sano, y si tenemos en cuenta la  cantidad de células que nos componen, las células bacterianas superan el número de células que forman los distintos tejidos del cuerpo humano.

¿CÓMO ESTA COMPUESTA LA MICROBIOTA INTESTINAL?

Los distintos tipos de microorganismos que forman el ecosistema de la microbiota intestinal conviven y colaboran entre sí para cumplir distintas funciones. Dentro de estos microorganismos encontramos: las bacterias, las levaduras(2) y algunos virus. La diversidad de microorganismos que integran la microbiota es indispensable para que esa colaboración funcional pueda llevarse a cabo normalmente. 

Las bacterias son los microbios más abundantes que comparten nuestro espacio corporal. Hay más de 1000 especies distintas y este número sigue en aumento ya que muchas de estas bacterias no fueron todavía identificadas individualmente. La mayoría de las bacterias que forman parte de la microbiota son capaces de cumplir sus funciones sin requerir de la presencia del oxígeno, y es por esto que se llaman bacterias anaerobias. A su vez, también cumplen funciones complementarias a las de nuestro propio cuerpo, gracias a que estos microorganismos poseen enzimas que metabolizan nutrientes -como algunos azúcares- que nuestras propias células no pueden metabolizar, precisamente porque carecen de esas enzimas. Por ejemplo, las bacterias son capaces de digerir fibras vegetales y de este modo, las células que forman parte de la mucosa colónica absorben estos nutrientes.

¿QUÉ ROLES JUEGA LA MICROBIOTA EN LA SALUD?

Los roles que cumple la microbiota son múltiples y muy diversos y cada día salen a la luz nuevos hallazgos. Esto depende fundamentalmente de la biodiversidad de la microbiota, entonces, una microbiota sana y diversa es mucho más beneficiosa para su huésped que una microbiota empobrecida. Durante la evolución del ser humano prehistórico hasta quienes somos hoy en día, gran parte de la biodiversidad de la microbiota se fue perdiendo, y actualmente muchas enfermedades son el resultado de microbiotas devastadas, donde tanto la variedad como la cantidad de cada tipo de microorganismos se encuentra afectada.

Cuando la microbiota está sana hablamos de eubiosis, mientras que cuando la microbiota está alterada, hablamos de disbiosis. Con la disbiosis aparecen determinadas alteraciones funcionales en el huésped que reflejan la ausencia de los microorganismos que colaboran para que tales funciones puedan ser llevadas a cabo. Los roles que cumple la microbiota y que han sido recientemente estudiados por su importancia en la fisiología humana son los siguientes:

  • La digestión de fibras alimentarias como la celulosa, separando las unidades de glucosa para que las células de la mucosa colónica puedan absorberla.  Al igual que sucede con la celulosa, también hay otros tipos de carbohidratos que son cortados por la microbiota para favorecer su absorción. Una microbiota empobrecida puede manifestarse clínicamente por la presencia de  síntomas vinculados con trastornos digestivos, distensión y dolor abdominal.
  • El metabolismos de ácidos grasos de cadena corta (SCFA), vitaminas (B y K) y minerales que cumplen funciones como intermediarios en muchos mecanismos biológicos del sistema nervioso.
  • La síntesis de neurotransmisores como el GABA, la dopamina y la serotonina. Estas son las moléculas que utilizan las células del sistema nervioso para comunicarse y que son la base del funcionamiento neuronal. 
  • Algunos neurotransmisores se producen a nivel de la microbiota intestinal y pasan a regular distintos procesos a nivel cerebral como parte del eje microbiota-intestino-cerebro. Un deterioro en la microbiota puede alterar la dinámica funcional de este eje y en consecuencia asociarse con patologías que llevan al deterioro neuronal como la enfermedad de Parkinson, Alzheimer, e incluso otros tipos de trastornos como el autismo, la ansiedad y la depresión.
  • La regulación de funciones del sistema endócrino y del sistema inmunológico a lo largo de la vida, fundamental sobre todo para los lactantes. 
  • La disbiosis puede manifestarse como cuadros de cansancio, estrés crónico, alergias, enfermedades autoinmunes y en alteraciones intestinales severas (Colitis ulcerosa, Enfermedad de Crohn) o también con alteraciones del peso corporal, sobrepeso, obesidad y en muchos casos diabetes a distintas edades.

¿CUÁL ES LA IMPORTANCIA DE LA ALIMENTACIÓN?

La alimentación es uno de los factores más importantes a la hora de pensar en mantener el estado de eubiosis, y esto va a depender de la calidad de los alimentos que se consumen. Hay muchos alimentos que no aportan biodiversidad a la microbiota, como los productos ultraprocesados, refinados, con conservantes, o sometidos a cocciones industriales. También hay alimentos frescos que carecen de biodiversidad porque han sido tratados con agroquímicos, antibióticos o expuestos a radiaciones. En cuanto a la composición de los alimentos, el exceso de azúcares, de endulzantes sintéticos y de grasas hidrogenadas favorecen la pérdida de la variedad y de la cantidad de los microorganismos que ya están presentes en la microbiota de quien los consume. 

Por el contrario, existen alimentos ricos en microorganismos que al ser consumidos pasan a formar parte de ese micro-ecosistema que es la microbiota, cumpliendo un rol funcional. Estos microorganismos se conocen como probióticos y pueden estar presentes en muchos alimentos frescos agroecológicos y sobre todo en los alimentos fermentados. También hay alimentos ricos en prebióticos, que son cadenas cortas de azúcares presentes en las fibras vegetales, que son las fibras no digeribles por el aparato digestivo humano, y que funcionan como nutrientes de la microbiota y de los microorganismos probióticos. Los alimentos que contienen prebióticos son las legumbres, los aliáceos, algunos cereales, frutas muy dulces y varias verduras como los espárragos y el topinambur entre otros.

Si bien los alimentos fermentados siguen produciendo miedo a la intoxicación, esto es algo que en gran medida fue inculcado por la industria alimentaria. Gracias a que muchos están aprendiendo a fermentar y a conocer las reglas para elaborar estos alimentos de manera segura, el temor a la contaminación es cada vez menor. Por esto, aprender los principios básicos del método de fermentación es la mejor estrategia para preservar alimentos de forma segura. Además, fermentar no es lo mismo que hacer una conserva, donde sí existe un riesgo más alto de que proliferen microorganismos peligrosos como el Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo. 

A diferencia de la conservación, la fermentación es el método más antiguo de preservación de alimentos, y que además de conservarlos naturalmente, los mejora a nivel nutricional, por ejemplo, como fuente de vitamina C. Los fermentados contienen una biodiversidad tal de microorganismos que son una de las mejores alternativas para asegurar una buena función de la microbiota a lo largo del tiempo. Desde tiempos prehistóricos la fermentación ha contribuido al bienestar de muchas generaciones, formando parte incluso de la identidad gastronómica de muchas culturas culinarias. Algo muy interesante desde el punto de vista de nuestro patrimonio cultural es que aprender a fermentar es una forma de recuperar un conocimiento que estaba casi perdido y que representa un método de preservación utilizado milenariamente por la humanidad.

¿QUÉ OTROS FACTORES PUEDEN AFECTAR A LA MICROBIOTA?

Otros factores que también influyen en el bienestar de la microbiota quedan determinados en el momento del nacimiento y durante la lactancia, y van variando posteriormente según el lugar en el que vivimos y el estilo de vida.

En el periodo de vida perinatal la microbiota intestinal pasa a desarrollarse y establecerse como comunidad de microorganismos responsables de cumplir muchas funciones biológicas en el huésped. Por otro lado, la alimentación va a ser muy importante, ya que la leche materna -a diferencia de la fórmula- no sólo aporta nutrientes, sino también prebióticos y bacterias probióticas. La administración no indispensable de antibióticos durante los 6 primeros meses de vida también puede provocar un cambio en la población de bacterias intestinales, y esto podría tener consecuencias en la diversidad de la microbiota.

Otro factor que afecta negativamente a la microbiota intestinal es la vida en las grandes ciudades asociada a altos niveles de polución ambiental, al uso excesivo de agentes bactericidas y antibióticos y a la disminución de los espacios verdes, y curiosamente también a la ausencia de mascotas. Todo esto contribuye a disminuir la biodiversidad de microorganismos presentes en nuestro entorno cotidiano, que son indispensables para que el sistema inmunológico pueda entrenarse y aprender a reconocer lo propio de lo ajeno entre otras funciones.

Cada  vez hay más evidencia científica que demuestra que al alejarnos de la naturaleza perdemos biodiversidad en la microbiota intestinal. Los seres humanos necesitamos estar en contacto con un entorno que tenga una riqueza de microorganismos para favorecer la diversidad de la microbiota de nuestro cuerpo.

Para más información, estos son nuestros video podcast de libre acceso. Para consultar otros artículos, podés hacer click aquí.

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(1) Grado de acidez/alcalinidad según la carga de iones de hidrógeno.

(2) Las levaduras son hongos unicelulares.

Imagen: microorganismos, fotomicrografía electrónica por STEVE GSCHMEISSNER

María Jimena Ricatti
Médica, Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Doctora en Neurociencia, Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Directora de Sensorytrip, Italia.

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