¿Qué es la hiposmia y la anosmia?
La hiposmia y la anosmia son trastornos de la función del sistema olfativo que se producen como consecuencia de ciertas infecciones virales, enfermedades neurodegenerativas como Parkinson, Alzheimer, Huntington, demencia, depresión y también como consecuencia del envejecimiento.
Una persona que padece hiposmia tiene una menor capacidad de percibir aromas, mientras que la anosmia es la pérdida severa del olfato, lo que afecta notablemente su vida cotidiana. El sentido del olfato es fundamental para disfrutar la comida, ya que el 80% de lo que percibimos como sabor, es en realidad aroma. Además, es un sentido que evoca recuerdos, nos vincula con otras personas y nos alerta de posibles peligros.
Por medio del entrenamiento olfativo diario y a largo plazo, es posible recuperar parcialmente este sentido, mejorando la calidad de vida de la persona afectada.
En el caso de pacientes que pierden el olfato a causa de enfermedades neurodegenerativas o por envejecimiento, se puede implementar el siguiente esquema de entrenamiento. A continuación se detalla una versión básica y simplificada del entrenamiento.
¿Cómo armar el kit de entrenamiento olfativo?
Para armar en kit olfativo se necesitan 4 frascos pequeños (preferentemente color caramelo) con tapa y un poco de algodón para rellenarlos.

Cada frasco tiene que contener un aroma único. Para aromatizar cada frasco, va a ser necesario usar aceite esencial de aromaterapia. Se necesitan 4 esencias distintas, y de cada una se van a emplear 15 gotas. Los 4 tipos de aromas necesarios son:
Aroma floral, preferentemente rosas o cualquier otra flor no cítrica.
Aroma frutado, preferentemente cítricos como limón, naranja o mandarina.
Aroma especiado, preferentemente clavo de olor, también puede usarse canela o anís.
Aroma resinoso, preferentemente eucalipto, pero también puede usarse ciprés o cedro.
El procedimiento es muy sencillo, simplemente una vez que cada frasco del kit ya está relleno de algodón, se le agregan 15 gotas de 1 de los 4 aceites esenciales. No hay que rotular los frascos del kit, deben ser indiferenciables entre sí.
Resumiendo: 1 frasco relleno de algodón + 15 gotas de aceite esencial
En total el kit tiene: 4 frascos cada uno con una sola esencia (floral, frutado, especiado o resinoso).
Consejo: lo ideal sería que el kit este armado por un familiar o amigo, de manera tal que la persona que va a usar el kit no sepa precisamente cuáles son los aromas utilizados, y de este modo el entrenamiento es más efectivo.
¿Cómo utilizar el kit olfativo?
Es esquema de entrenamiento requiere 2 minutos diarios. Es realmente muy fácil, pero lo importante es ser constante a largo plazo, ya que se trata de reactivar un mecanismo en el cual ya de por sí las células involucradas (epitelio olfativo) se renuevan cada 60 días aproximadamente.

Oler cada frasco por 10-20 segundos, tratando de identificar el aroma.
No es necesario que se huelan en ningún orden en particular.
El entrenamiento se hace 2 veces por día (después del almuerzo y de la cena).
Importante: al oler, acercar el frasco con cuidado evitando que toque la nariz. Los pacientes fumadores deben evitar fumar durante la hora previa al entrenamiento.
Una vez finalizado el entrenamiento, guardar los frascos en un lugar fresco y oscuro, ya que el calor y la luz pueden deteriorar el aceite esencial, cambiando su aroma.
¿Cuándo se ven los resultados?
El aumento de la capacidad de sentir aromas se empieza a observar después de las 16 semanas de entrenamiento constante, aunque algunos investigadores (Geißler y col., 2013) sugieren 32 semanas para ver diferencias significativas.
Por esta razón aconsejamos llevar un diario de percepción olfativa, donde luego de cada entrenamiento se escriben los 4 aromas que se identificaron.
En la medida que se lleva a cabo este entrenamiento, es probable que se detecten con más precisión los aromas que forman parte del kit, pero ese mismo mecanismo que permite identificar los aromas del kit, también va a permitir que mejore la identificación de cualquier otro aroma de la vida cotidiana. La estimulación de la función olfativa es la mejor estrategia para recuperar la percepción de aromas, por lo cual el simple hecho de tomar la costumbre de oler lo que forma parte de nuestro entorno (flores, especias, frutas, etc.), en lugar de ignorarlo, ya es un paso importante para mejorar la capacidad olfativa.
Rehabilitación personalizada según la sintomatología
Si bien este entrenamiento básico permite mejorar la percepción olfativa, en muchos casos es necesaria una rehabilitación personalizada acorde a la sintomatología sensorial de cada paciente. Por ejemplo, hay pacientes que no detectan aromas alertantes como el olor a quemado, o presentan una percepción distorsionada de ciertos aromas que se vuelven desagradables.
Para un tratamiento integral y adaptado a cada necesidad, se recomienda este Manual Práctico que detalla en profundidad la metodología necesaria para poder realizar un Programa de Rehabilitación Personalizado. Está disponible tanto para profesionales de salud o pacientes que quieran realizarlo.